Imagina una especie de gran centro comercial donde poder disfrutar de atracciones muy interesantes. Eso mismo, pero dentro de Internet, es lo que ofrecen las denominadas comunidades virtuales, promovidas por empresas y marcas comerciales.
La idea de utilizar internet como punto de encuentro donde intercambiar formación entre personas afines es tan antigua como la propia Red. De hecho, ésa era su función cuando Internet restringía al ámbito científico.
Fidelizar clientes
Sin embargo, las empresas se han dado cuenta de que el universo virtual resulta un lugar idóneo para congregar a sus consumidores, atrayéndolos con una oferta de ocio, información y entretenimiento acordes al gusto de cada target. No tienen por qué ser web de comercio electrónico. De hecho, las comunidades virtuales están pensadas más como una herramienta de marketing y fidelización de clientes, y el aumento de ventas es un fin indirecto, que sólo llega si antes se han hecho los deberes para alcanzar la complicidad del cliente.
Juegos Online
El público al que se dirigen estas webs está normalmente dentro de la franja más joven de consumidores. La comunidad Coca-cola, el llamado Movimiento Coca-Cola, consiste en un portal dirigido a un público de 14 a 24 años. Para atraerlos, la popular marca pone a su alcance una oferta de entretenimiento en la que destaca la posibilidad de participar en juegos on line.
Registra al cliente
Si el cliente ya conoce la marca, la comunidad busca conocerle mejor a él. Por eso, con independencia de las secciones que incluya, el primer paso debe ser siempre el registro del visitante. Al darse de alta como usuario, el internauta deja sus datos personales. Esto nos servirá para identificar nuestros posibles compradores.
La fuerza del reclamo
Pero si el atractivo de estas secciones por sí mismas no bastase para implicar al cliente, siempre queda el reclamo en forma de regalo. Este viejo recurso de marketing tiene plena vigencia en el universo virtual. El propio Cutropía es el primero en aplicarlo en la web de ESIC: “ Planteamos a los alumnos una batería de preguntas para ver la aceptación de nuestros cursos. Al que contestaba a la última, donde se le pedía que diera su opinión, le regalábamos un libro de citas empresariales.”.
Personaliza
En palabras de Cutropía , la clave del éxito pasa por saber dar un toque personalizado a la página, que los visitantes no tengan la impresión de consumir unos contenidos estándar . Una vía para evitarlo es dirigirte a ellos por su propio nombre o por el alias que hayan escogido al darse de alta. Si eres una pyme y tienes la suerte de conocerlos personalmente, identifícate tú también. Las grandes marcas pueden generar este efecto cercanía creando personajes o identidades virtuales que se interrelacionen con el usuario.
Tiempo, el mayor coste
Para una sencilla web informativa, con secciones de novedades de producto y actualidad, foros, críticas y organización de votaciones y concursos, el mayor coste proviene de la inversión en tiempo, como apuntan desde Astrocity. En su cas, son sus tres socios quienes, robándole horas al sueño, se ocupan de volcar los contenidos. Webs más complejas suelen recurrir a subcontratar alguna de las facetas del trabajo . La mayor inversión suele ser la publicidad.
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